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Permitirte no Prohibirte
¿Por qué las dietas murieron y el éxito de bajar de peso es no prohibirse? Hoy presenciamos una epidemia de obesidad, sobrepeso, exceso en el consumo de grasas y sedentarismo. Frente a esto lo frecuente es “Dietas de Hambre” muy bajas en calorías, restrictivas y muy poco sostenibles, lo que lleva al fracaso y a más obesidad.
Hemos vivido toda nuestra vida realizando dietas en las que, para bajar de peso, teníamos que cerrar la boca y posponer el consumo de lo rico y tentador para cuando llegáramos al peso deseado. Ese día, cuando lográbamos la meta, nos comíamos todo y de nuevo volver a empezar.
Las dietas de hambre, las dietas tal como las conocemos, fracasaron. La idea de que, para perder peso, hay que prohibirse (permitiéndose sólo un día), no va más. ¿Quién puede creer que, para estar flacos, tenemos que estar toda la vida sin darnos el gusto de disfrutar lo rico? ¿Quién puede sostener una dieta a largo plazo? Hoy asistimos a una epidemia de obesidad, caracterizada por la presencia de grasa abdominal y el sedentarismo de la población, aumentando de tal manera los riesgos de Diabetes tipo II y enfermedad cardiovascular.
¿Cuál es la forma de lograr un peso cómodo y sostenerlo a largo plazo? “El cambio de hábitos”. Lograr comer lo más saludable posible, pero incluyendo lo rico, esa dosis de placer que el ser humano necesita diariamente. Y, para lograr un cuerpo cómodo, regular la porción. Mi alimento preferido tiene que estar todos los días en una porción justa: “Como sólo uno, mañana hay de nuevo y no es la última cena”.
Existe una forma de lograr un peso saludable sin caer en restricciones excesivas: un tratamiento donde no hay prohibidos o permitidos, ni alimentos buenos o malos, sino que “hay porciones”. Donde lo importante es moverse cada vez más, promoviendo la acción respecto de actividades que nos causen placer. Donde aprendemos a comer por hambre real y no emocional (si no tengo hambre y quiero estar cada vez mejor, ¿qué hago metiendo comida en mi boca?. Donde pueda comer lo que me gusta y saber que no es la última vez.
Esta comprobado que los alimentos no generan adicción, lo que la produce es la forma en la que los comemos. La prohibición genera deseo, nuestro cerebro acumula ganas, y esto termina en atracón. Cuando nuestro cerebro sabe que siempre que quiera lo va a poder tener, sólo regula la cantidad. ¿Quién se da atracones de pollo o café con leche? Porque sabemos que hoy, al medio día o a la noche, vuelven a estar.
El Objetivo es comer cada vez mejor, y no -contrariamente a lo que se visualiza como tal- bajar de peso. Porque comiendo sano, rico y moderadamente, siendo activos y regulando las emociones sin comida, el cambio de peso viene solo. La idea es alcanzar un cuerpo cómodo, no el “ideal” ni el que te muestran las revistas. Un peso que se pueda sostener a largo plazo, concientizándonos respecto de que todos venimos en diferentes envases.
Germán Corvini